viernes, 28 de mayo de 2010

Cuatro países más se suman a la lista


Hola a todos, otra vez ya casi llegamos al fin de semana :)

Hoy les trigo una noticia breve, pero muy, muy buena y que será de gran interés para las personas que vivan en ciertos países. Además de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay, El Quinto Dragón ya está a la venta en cuatro países más:

Chile
Estados Unidos
Puerto Rico
Venezuela

Como en los demás países, el libro se encuentra disponible a través de Librería Norma.

Una nota para las personas que viven en Estados Unidos; el libro se envía desde la sede principal de Editorial Norma que está en Colombia.

Estoy muy contenta de que El Quinto Dragón haya llegado a tantos países. Espero los lectores de estos últimos países también disfruten esta historia.

Saludos y buen fin de semana.

domingo, 23 de mayo de 2010

Buen fin de semana, aunque ya casi termina.

Hoy les traigo una pequeña nota que encontré gracias a Javier Munguía, quien siempre comparte noticias, entrevistas y críticas excelentes.

En esta ocasión se trata de la escritora María Fasce, quien presenta un nuevo libro de cuentos. Para ser honesta, no he leído ninguno de sus libros o cuentos, pero después de haber leído esta pequeña entrevista, muero por leer su último libro.

Una mirada incesante

En A nadie le gusta la soledad, la autora despliega historias ligeras atravesadas por una sutil ironía. “Sólo puedo imaginarme una cosa peor que una felicidad eterna: una soledad eterna”, dice.

Por Silvina Friera

Un tono ligero emerge de la superficie de sus cuentos, pero más allá, en el fondo de muchas de sus historias, se despliega una sutil, a veces feroz, ironía. Gran observadora y traductora de cada uno de los pliegues de las emociones y los estados de ánimo, examina a fondo a sus personajes, sin perder la delicadeza. Un fragmento de “Caminatas”, uno de los relatos que integra A nadie le gusta la soledad (Emecé), el nuevo libro de María Fasce, ilustra este modo de traducir los sentimientos. “Los hombres se dividen entre aquellos con los que podés caminar muchas cuadras y los que dejás en la esquina para tomarte un taxi. Todavía no sabés a qué raza pertenece Norberto. O lo sabés, pero tenés ganas de equivocarte, hace demasiado tiempo que no caminás, ni siquiera hasta la esquina, con ningún hombre.” Desde Arcos de la Frontera –un pueblo andaluz que curiosamente, según señala, se parece mucho a su Lanús natal–, donde vive actualmente, Fasce dice que la soledad es para sus personajes la contracara de la felicidad. “Y de hecho, a veces son la misma cosa: algo que les atrae y que al mismo tiempo les repele. Sólo puedo imaginarme una cosa peor que una felicidad eterna, y es una soledad eterna”, señala la escritora en la entrevista con Página/12.

“Hasta donde tengo memoria, siempre me la pasé mirando –confiesa la escritora, autora de otro libro de cuentos, La felicidad de las mujeres, y de la novela La verdad según Virginia–. Es una costumbre que después se vuelve una obsesión. A la hora de escribir, los detalles son todo, porque para que el lector se meta dentro de la historia tiene que ver lo que pasa y los personajes. Es algo que aprendí fundamentalmente de los escritores norteamericanos. Truman Capote es un genio de las pequeñas descripciones, y a veces son demoledoras.” En 2006, la escritora fue becada por la Maison des Ecrivains Etrangers et des Traducteurs de Saint-Nazaire para escribir su novela La naturaleza del amor. Allí, también, escribió el primer cuento de su último libro. “El director de la Maison des Ecrivains es Patrick Deville, un conocido escritor francés que sabe muy bien que es imposible ‘exigir’ al escritor elegido que entregue un texto terminado en el plazo de la beca”, advierte Fasce. “Mi temporada en Saint-Nazaire fue muy fructífera. Hacía tanto frío que, además de comer crêpes y croissants, no había gran cosa para hacer, más que leer y escribir.”

–¿El cuento es un género más propicio para trabajar los pequeños detalles, lo cotidiano, lo doméstico?

–El cuento, en su concepción y desarrollo, se parece mucho al poema. Una frase o una imagen son el detonante, después viene el trabajo casi de orfebrería para que la historia fluya y el efecto sea devastador. Al menos ése es mi objetivo: producir el efecto hipnótico que los grandes cuentos, que leo y releo, producen en mí; y después ese estado de ánimo, entre tristeza y ternura, que a veces me dura varios días. Los cuentos de Lorrie Moore, de Patricia Highsmith, de Fitzgerald, me dejan así.

–En “Celina”, uno de los protagonistas dice: “El amor de pareja nos hace vulnerables, pero los hijos nos devuelven parte del poder perdido, son nuestra revancha contra la infelicidad”. ¿Hay un intento de indagar más a fondo en el mundo de los hombres?

–Esa frase podría haberla dicho una mujer, podría haberla dicho yo también. Va con ese personaje, que es un hombre, pero que tiene una sensibilidad que algunos llamarían “femenina”. Esa necesidad casi caricaturesca de explicarnos todo es propia de las mujeres, pero hay otras cosas que se suponen propias de las mujeres que no sé hasta qué punto lo son. Siempre me interesó estudiar a los hombres. Y a las mujeres, y a los niños... Cada edad y cada sexo son un mundo por descubrir, un mundo tan amplio y complejo, y tan inspirador como para otros la Edad Media o la vida de un personaje histórico. Elegí un material de investigación que tengo al alcance de la mano: yo misma y los que conozco, o los que a veces se cruzan por mi camino, aunque sea en un colectivo.

–¿“Celos” sería un cuento en donde pone en práctica esa necesidad de las mujeres de explicarlo todo, hasta un sentimiento tan complejo y ambiguo como los celos? ¿Por qué piensa que esta característica es propia de las mujeres?

–Me lo dice mi propia experiencia, y la de mis amigas, las charlas de café y de colectivo que me encanta interceptar y que son mi modo de documentarme. Las mujeres tratamos de explicarlo todo y, naturalmente, para nuestra conveniencia: si nos dejó es porque “quiere hacerse mal a sí mismo”, o porque “no quiere crecer”, o “porque tiene miedo a comprometerse”, un clásico (risas). No conozco a ninguna, yo incluida, que en el momento del abandono se diga “no me quiere más” o “encontró a otra”. “Celos”, como casi todos los cuentos, surgió en una situación determinada: un almuerzo en casa de amigos y mi novio subyugado por una mujer perfecta. ¿Cuál sería la estrategia más eficaz para acabar con los celos?, pensé. Hacer que mi posible rival se “enamore” de mí, al punto de perder cualquier interés por mi novio. Después surgen los detalles, los cambios, que son los que alimentan el cuento. La protagonista sólo tiene de mí esa situación inicial y el hecho de atarse el pelo con anillos de medias cortadas.

–A nadie le gusta la soledad tiene un aire de familia con Autoayuda, los cuentos de Lorrie Moore. ¿Será porque son títulos que se pueden prestar a equívocos y no considerarse literarios? También en muchos de sus relatos hay climas y atmósferas semejantes a los que genera Moore en sus cuentos.

–Es una de mis escritoras preferidas, así que gracias por el elogio. No pensaba en ese título de Lorrie Moore a la hora de titular mi libro. ¿Que se pueden considerar no literarios? No se me ocurrió. Yo busco un título representativo del libro y, por sobre todo, que dé ganas de leerlo. Si algún lector desprevenido compra Autoayuda pensando que se trata de un manual de autoayuda, ¿qué importa? Después de leerlo, después de haberse emocionado con las historias que ahí se cuentan, seguro que no se arrepentirá de haberlo comprado. Y, en cierto sentido, un buen libro es siempre un libro de autoayuda, aunque sea para sufrir más. En realidad, me cuesta poner los títulos y siempre es lo último que hago. Como para mi anterior libro de cuentos, pensé cuál era el elemento en común de todos los cuentos, y me dije que era la soledad. Sólo faltaba darle la vuelta a la formulación, y leyendo Tokio Blues, de Murakami, otro de mis preferidos, apareció la frase del epígrafe. Me gusta que mis títulos hagan pensar en tratados o ensayos sobre temas acerca de los cuales no se puede decir nada y sin embargo no hacemos más que hablar de eso: la felicidad, la verdad, la soledad, la naturaleza del amor.

sábado, 15 de mayo de 2010

Anuncio Premio FeNaL-Norma 2010


Primero que nada, siento mucho haber estado ausente en el blog por tanto tiempo. Sé que fueron varias semanas y que no estoy cumpliendo con mi propósito de año nuevo (escribir más en el blog). La buena noticia es que ahora que estoy de regreso tengo bastante material para las próximas semanas.

Como se imaginan por el título, ya anunciaron al ganador(a) del Premio FeNaL-Norma 2010. Lo anunciaron ayer en la inauguración de la Feria del Libro Nacional de León. Por desgracia, este año no podré asistir, ya que no me encuentro en mi ciudad natal. Sin embargo, mandé un espía a la inauguración (jajaja), bueno, una corresponsal, para que me informara cómo están las cosas en la FeNaL este año y quién había ganado el concurso.

Sé que algunos de ustedes, seguidores del blog, decidieron participar en el concurso y que con este anuncio se rompen algunas ilusiones. En fin, ahí les va...la ganadora de este año es Alejandra Torres. Según la información de mi corresponsal, ella es una chica de Mérida y su libro se llama Azufre y Sal. (Aun me falta confirmar la información acerca del título del libro). Mi corresponsal tuvo oportunidad de hablar con ella y le dijo que conocía "El Sueño de Mi Pluma" y que se pondría en contacto pronto. También le dijo que Editorial Norma le avisó que había ganado un día antes de la inauguración de la FeNaL y que debía asistir al evento.

El libro aún no está impreso; me imagino que les faltó tiempo, este año la convocatoria se anunció tarde y cerró apenas el mes pasado. De cualquier forma, imagino que cuando lo tengan listo harán una presentación en forma.

Esa es toda la información que tengo al respecto.

Pues ahí lo tienen. ¡Muchísimas felicidades a Alejandra! Ojalá te pongas en contacto pronto. ¡Tenemos mucho que platicar! Mucha suerte con tu libro :)

A los que participaron y no ganaron en esta ocasión, por favor, ¡no se desanimen! Créanme, sé en carne propia lo que se siente un rechazo literario. ¿Alguna vez les conté que escribí mi primera novela antes que El Quinto Dragón? También la mandé a un concurso y por supuesto que la rechazaron. Los primeros intentos son difíciles; por ser la primera novela, pones todo el corazón y todas las esperanzas en ella. Hay gente que corre con mucha suerte, pero, la mayoría de las veces no es así. ¿Por qué? Porque los primeros intentos son para aprender. Después de un primer intento es más fácil ver las cosas objetivamente, identificar los puntos débiles de una historia y mejorar en la próxima novela.

Eso es todo por el momento. ¡Les deseo un bonito fin de semana!